Bienvenidos a Rubendmj Economía, un espacio educativo creado para los estudiantes interesados en comprender el mundo de la economía de una manera crítica, dinámica y cercana a la realidad. En este blog encontrarás actividades interactivas, videos, talleres, reflexiones, educación financiera, y contenidos pedagógicos diseñados para fortalecer el pensamiento social y económico.
miércoles, 1 de abril de 2026
domingo, 1 de marzo de 2026
sábado, 14 de febrero de 2026
EL OBJETIVO DE LA ECONOMÍA
👇
Discute con tus compañeros y resuelve
1. ¿Qué
bienes y servicios hay que producir y en
qué cantidades?.
2. ¿Cómo se
obtiene estos bienes?
3. ¿Cómo
se distribuye la oferta de bienes y servicio en la sociedad?
4. ¿Se
utiliza la totalidad de los recursos de un país, o algunos se desaprovechan?
5. ¿Permanece
constante el poder adquisitivo del dinero de acuerdo con lo que ofrecen los
vendedores?
6. ¿Crece
cada año la capacidad de la economía de producir bienes y servicios o permanece
estacionaria?
7. ¿Qué
es mercado físico o mercado medios digitales?
domingo, 8 de febrero de 2026
jueves, 18 de septiembre de 2025
obreros y capitalistas
actividad
En duplas, responderán a las siguientes preguntas:
- ¿Cuál
es el argumento central del Ciudadano Weston?
- ¿Qué
errores lógicos o económicos se pueden identificar en su teoría?
- ¿Cómo
responden los obreros y economistas a su argumento?
- ¿Cómo
afecta el aumento de salarios a los precios en la realidad?
jueves, 26 de junio de 2025
la economía del mercado
LA ECONOMÍA DEL MERCADO
Comprende los fundamentos de una economía de mercado, la relación entre oferta y demanda, y su aplicación en la vida cotidiana.
Discute con tus compañeros y resuelve
1
|
¿Qué productos o servicios ofrecen en el barrio?
|
2
|
¿Cómo fijan los precios?
|
3
|
¿Qué factores influyen en la oferta y la demanda de esos productos?
|
4
|
¿Cómo creen que se fijan los precios de los productos básicos como el agua o la electricidad? |
¿Qué marcas prefieren y por qué? ¿Influyen los anuncios o las recomendaciones de amigos?
|
|
6
|
¿El precio es el factor más importante al elegir un producto? ¿Por qué sí o por qué no?
|
7
|
¿Cómo influyen sus hábitos de consumo en su economía personal y familiar? |
Actividades complementarias:
- Ejercicio práctico:
- Pide a los estudiantes que elijan un producto y realicen una pequeña investigación sobre su precio en diferentes tiendas.
- Luego, que analicen los factores que podrían explicar las diferencias de precio.
domingo, 23 de marzo de 2025
domingo, 23 de febrero de 2025
EL SALARIO
REALIZA UNAS CARTAS RELACIONADAS CON EL TEMA EL SALARIO
LECTURA
COMPLEMENTARIA
SALARIOS Y PRECIOS
Reducidos a su expresión teórica más simple, todos los argumentos de
nuestro amigo se traducen en un solo y único dogma: "Los precios de las
mercancías se determinan o regulan por los salarios".
Frente a este anticuado y desacreditado error, podría invocar el
testimonio de la observación práctica. Podría deciros que los obreros fabriles,
los mineros, los trabajadores de los astilleros y otros obreros ingleses, cuyo
trabajo está relativamente bien pagado, baten a todas las demás naciones por la
baratura de sus productos, mientras que el jornalero agrícola inglés, por
ejemplo, cuyo trabajo está relativamente mal pagado, es batido por casi todas
las demás naciones, a consecuencia de la carestía de sus productos. Comparando
unos artículos con otros dentro del mismo país y las mercancías de distintos
países entre sí, podría demostrar que, si se prescinde de algunas excepciones
más aparentes que reales, por término medio, el trabajo bien retribuido produce
mercancías baratas y el trabajo mal pagado mercancías caras. Esto no
demostraría, naturalmente, que el elevado precio del trabajo, en unos casos, y
en otros su precio bajo sean las causas respectivas de estos efectos
diametralmente opuestos, pero sí serviría para probar, en todo caso, que los
precios de las mercancías no se determinan por los precios del trabajo. Sin
embargo, es de todo punto superfluo, para nosotros, aplicar este método
empírico.
Podría, tal vez, negarse que el ciudadano Weston haya sostenido el dogma
de que "los precios de las mercancías se determinan o regulan por los salarios”.
Y el hecho es que jamás lo ha formulado. Dijo, por el contrario, que la
ganancia y la renta del suelo son también partes integrantes de los precios de
las mercancías, puesto que de éstos tienen que ser pagados no sólo los salarios
de los obreros, sino también las ganancias del capitalista y las rentas del
terrateniente. Pero, ¿cómo se forman los precios, según su modo de ver? Se
forman, en primer término, por los salarios. Luego, se añade al precio un tanto
por ciento adicional a beneficio del capitalista y otro tanto por ciento adicional
a beneficio del terrateniente. Supongamos que los salarios abonados por el
trabajo invertido en la producción de una mercancía ascienden a diez. Si la
cuota de ganancia fuese del 100 por 100, el capitalista añadiría a los salarios
desembolsados diez, y si la cuota de renta fuese también del 100 por 100 sobre
los salarios, habría que añadir diez más, con lo cual el precio total de la
mercancía se cifraría en treinta. Pero semejante determinación del precio
significaría simplemente que éste se determina por los salarios Si éstos, en
nuestro ejemplo anterior, ascendiesen a veinte, el precio de la mercancía
ascendería a sesenta, y así sucesivamente. He aquí por qué todos los escritores
anticuados de Economía Política que sentaban la tesis de que los salarios regulan los precios,
intentaban probarla presentando la ganancia y la renta del suelo como simples
porcentajes adicionales sobre los salarios. Ninguno de ellos era capaz,
naturalmente, de reducir los límites de estos recargos porcentuales a una ley
económica. Parecían creer, por el contrario, que las ganancias se fijaban por
la tradición, la costumbre, la voluntad del capitalista o por cualquier otro
método igualmente arbitrario e inexplicable. Cuando dicen que las ganancias se determinan por la
competencia entre los capitalistas, no dicen absolutamente nada. Esta
competencia, indudablemente, nivela las distintas cuotas de ganancia de las
diversas industrias, o sea, las reduce a un nivel medio, pero jamás puede
determinar este nivel mismo o la cuota general de ganancia.
¿Qué queremos decir, cuando afirmamos que los precios de las mercancías
se determinan por los salarios? Como el salario no es más que una manera de
denominar el precio del trabajo, al decir esto, decimos que los precios de las
mercancías se regulan por el precio del trabajo. Y como "precio" es
valor de cambio -- y cuando hablo del valor, me refiero siempre al valor de
cambio --, valor de cambio expresado en dinero, aquella afirmación equivale a
esta otra: "el valor de las mercancías se determina por el valor del
trabajo ", o, lo que es lo mismo: "el valor del trabajo es la medida
general de valor”.
Pero, ¿cómo se determina, a su vez, "el valor del trabajo"? Al
llegar aquí, nos encontramos en un punto muerto. Siempre y cuando, claro está,
que intentemos razonar lógicamente. Pero los defensores de esta teoría no
sienten grandes escrúpulos en materia de lógica. Tomemos, por ejemplo, a
nuestro amigo Weston. Primero nos decía que los salarios regulaban los precios
de las mercancías y que, por tanto, éstos tenían que subir cuando subían los
salarios. Luego, virando en redondo, nos demostraba que una subida de salarios
no serviría de nada, porque habrán subido también los precios de las mercancías
y porque los salarios se medían en realidad por los precios de las mercancías
con ellos compradas. Así pues, empezamos por la afirmación de que el valor del trabajo determina el valor de la
mercancía, y terminamos afirmando que el valor de la mercancía determina el
valor del trabajo. De este modo, no hacemos más que movernos en el más vicioso
de los círculos sin llegar a ninguna conclusión.
Salta a la vista, en general, que, tomando el valor de una mercancía,
por ejemplo el trabajo, el trigo u otra mercancía cualquiera, como medida y
regulador general del valor, no hacemos más que desplazar la dificultad, puesto
que determinamos un valor por otro que, a su vez, necesita ser determinado.
Expresado en su forma más abstracta, el dogma de que "los salarios
determinan los precios de las mercancías" viene a decir que "el valor
se determina por el valor", y esta tautología sólo demuestra que, en
realidad, no sabemos nada del valor. Si admitiésemos semejante premisa, toda
discusión acerca de las leyes generales de la Economía Política se convertiría
en pura cháchara. Por eso hay que reconocer a Ricardo el gran mérito de haber
destruido hasta en sus cimientos, con su obra "Principios de Economía
Política ", publicada en 1817, el viejo error, tan difundido y gastado, de
que "los salarios determinan los precios”, error que habían rechazado Adam
Smith y sus predecesores franceses en la parte verdaderamente científica de sus
investigaciones, y que, sin embargo, reprodujeron en sus capítulos más exotéricos
y vulgarizantes.
Discute con tus compañeros y resuelve
1
|
¿Crees qué el salario debe subir o bajar? ¿Por qué?
|
2
|
¿Qué opinión infieres según el texto?
|
3
|
¿Qué opinas de la frase el
valor del trabajo determina el valor de la mercancía?
|
4
|
¿Cómo te parece que los salarios regulan los precios de los
productos?
|
5
|
¿ argumenta tu posición frente a la lectura?
|
sábado, 8 de febrero de 2025
EL DERECHO AL TRABAJO
EL DERECHO AL TRABAJO
LOGRO: reconoce los deberes y derechos del trabajador
TRABAJO
- En el código sustantivo del trabajo de Colombia consulta “prohibiciones a los patronos”. “capacidad para contratar” y “modalidades del contrato”.
2. realiza el siguiente cuadro.
TRABAJADORES
|
TIPO
DE EMPLEO
|
SALARIO
|
PRIMAS
|
JORNADA LABORAL
|
PADRE
|
||||
MADRE
|
||||
HERMAN@
|
||||
AMIGO
|
||||
TIO
|
OBRERO FABRICATO
|
1200000
|
´ MITAD DE AÑO Y NAVIDAD
|
8
HORAS
|
LECTURA
COMPLEMENTARIA
PRODUCCION, SALARIOS,
GANANCIAS
La conferencia que nos ha dado el
ciudadano Weston podría haberse comprimido hasta caber en una cáscara de nuez.
Toda su argumentación se redujo a lo siguiente: si la clase obrera
obliga a la clase capitalista a pagarle, en forma de salario en dinero, cinco
chelines en vez de cuatro, el capitalista le devolverá en forma de mercancías
el valor de cuatro chelines en vez del valor de cinco. La clase obrera tendrá
que pagar ahora cinco chelines por lo que antes de la subida de salarios le
costaba cuatro. ¿Y por qué ocurre esto? ¿Por qué el capitalista sólo entrega el
valor de cuatro chelines por cinco chelines? Porque la suma de los salarios es
fija. Peto, ¿por qué se cifra precisamente en cuatro chelines de valor en
mercancías? ¿Por qué no se cifra en tres o en dos, o en otra suma cualquiera?
Si el límite de la suma de los salarios está fijado por una ley económica,
independiente tanto de la voluntad del capitalista como de la del obrero, lo
primero que hubiera debido hacer el ciudadano Weston, era exponer y demostrar
esta ley. Hubiera debido demostrar, además, que la suma de salarios que se
abona realmente en cada momento dado coincide siempre exactamente con la suma
necesaria de los salarios, sin desviarse jamás de ella. En cambio, si el límite
dado de la suma de salarios depende de la simple voluntad del capitalista o de
los límites de su codicia, tratase de un límite arbitrario, que no encierra
nada de necesario, que puede variar por voluntad del capitalista y que puede
también, por tanto, hacerse variar contra su voluntad.
El ciudadano Weston ilustró su teoría diciéndonos que si una sopera
contiene una determinada cantidad de sopa, destinada a determinado número de
personas, la cantidad de sopa no aumentará porque aumente el tamaño de las
cucharas. Me permitirá que encuentre este ejemplo poco sustancioso. Me recuerda
en cierto modo el apólogo de que se valió Menenio Agripa. Cuando los plebeyos romanos se pusieron en
huelga contra los patricios, el patricio Agripa les contó que el estómago
patricio alimentaba a los miembros plebeyos del cuerpo político. Lo que no
consiguió Agripa fue demostrar que se alimenten los miembros de un hombre
llenando el estómago de otro. El ciudadano Weston, a su vez, se olvida de que
la sopera de que comen los obreros contiene todo el producto del trabajo
nacional y que lo que les impide sacar de ella una ración mayor no es la
pequeñez de la sopera ni la escasez de su contenido, sino sencillamente el
reducido tamaño de sus cucharas.
¿Qué artimaña permite al capitalista devolver un valor de cuatro
chelines por cinco? La subida de los precios de las mercancías que vende. Ahora
bien; la subida de los precios o, dicho en términos más generales, las
variaciones de los precios de las mercancías, y los precios mismos de éstas,
¿dependen acaso de la simple voluntad del capitalista o, por el contrario,
tienen que darse ciertas circunstancias para que prevalezca esa voluntad? Si no
ocurriese esto último, las alzas y bajas, las oscilaciones incesantes de los
precios del mercado serían un enigma indescifrable.
Si admitimos que no se ha operado en absoluto ningún cambio, ni en las
fuerzas productivas del trabajo, ni en el volumen del capital y trabajo
invertidos, ni en el valor del dinero en que se expresa el valor de los
productos, sino que cambia tan sólo el tipo de salarios, ¿cómo puede esta alza
de salarios influir en los precios de las mercancías? Solamente influyendo en
la proporción existente entre la oferta y la demanda de ellas.
Es absolutamente cierto que la clase obrera, considerada en conjunto, invierte y tiene forzosamente que
invertir sus ingresos en artículos de primera necesidad. Una subida general
del tipo de salarios determinaría, por tanto, un aumento en la demanda de estos
artículos de primera necesidad y provocaría, con ello, un aumento de sus
precios en el mercado. Los capitalistas que producen estos artículos de primera
necesidad, se resarcirían del aumento de salarios con el alza de los precios de
sus mercancías. Pero, ¿qué ocurriría con los demás capitalistas, que no
producen artículos de primera necesidad? Y no creáis que éstos son pocos. Si
tenéis en cuenta que dos terceras partes de la producción nacional son
consumidas por una quinta parte de la población -- un diputado de la Cámara de
los Comunes afirmó hace poco que estos consumidores formaban sólo la séptima
parte de la población --, podréis imaginaros qué parte tan enorme de la
producción nacional se destina a artículos de lujo o se cambia por ellos y qué
cantidad tan inmensa de artículos de primera necesidad se derrocha en lacayos,
caballos, gatos, etc., derroche que, según nos enseña la experiencia, llega
siempre a ser limitado considerablemente al aumentar los precios de los
artículos de primera necesidad.
Pues bien, ¿cuál sería la situación de estos capitalistas que no
producen artículos de primera necesidad? Estos capitalistas no podrían
resarcirse de la baja de su cuota de ganancia, efecto de una subida general de
salarios, elevando los precios de sus mercancías, puesto que la demanda de
éstas no aumentaría Sus ingresos disminuirían, y de estos ingresos mermados
tendrían que pagar más por la misma cantidad de artículos de primera necesidad
que subieron de precio. Pero la cosa no pararía aquí. Como sus ingresos habrían
disminuido, ya no podrían gastar tanto en artículos de lujo, con lo cual
descendería también la demanda mutua de sus respectivas mercancías. Y, a
consecuencia de esta disminución de la demanda, bajarían los precios de sus
mercancías. Por tanto, en estas ramas industriales, la cuota de ganancia no
sólo descendería en simple proporción al aumento general del tipo de los
salarios, sino que este descenso sería proporcionado a la acción conjunta de la
subida general de salarios, del aumento de precios de los artículos de primera
necesidad y de la baja de precios de los artículos de lujo.
¿Cuál sería la consecuencia de esta diversidad en cuanto a las cuotas de
ganancia de los capitales colocados en las diferentes ramas de la industria? La
misma consecuencia que se produce siempre que, por la razón que sea, se dan
diferencias en las cuotas medias de ganancia de las diversas ramas de
producción. El capital y el trabajo se desplazarían de las ramas menos
rentables a las más rentables; y este proceso de desplazamiento duraría hasta
que la oferta de una rama industrial aumentase proporcionalmente a la mayor
demanda y en las demás ramas industriales disminuyese conforme a la menor
demanda. Una vez operado este cambio, la cuota general de ganancia volvería a
nivelarse en las diferentes ramas de la industria. Como todo aquel trastorno
obedecía en un principio a un simple cambio en cuanto a la relación entre la
oferta y la demanda de diversas mercancías, al cesar la causa cesarían también
los efectos, y los precios volverían a su antiguo nivel y recobrarían su
antiguo equilibrio. La baja de la cuota de ganancia por efecto de los aumentos
de salarios, en vez de limitarse a unas cuantas ramas industriales, se generalizaría.
Según el supuesto de que partimos, no se introduciría ningún cambio ni en las
fuerzas productivas del trabajo ni en el volumen global de la producción, sino
que aquel volumen de producción dado se limitaría a cambiar de forma. Ahora,
estaría representada por artículos de primera necesidad una parte mayor del
volumen de producción y sería menor la parte integrada por los artículos de
lujo, o, lo que es lo mismo, disminuiría la parte destinada a cambiarse por
mercancías de lujo importadas del extranjero y consumida en esta forma; o lo
que también resulta lo mismo, una parte mayor de la producción nacional se
cambiaría por artículos de primera necesidad importados, en vez de cambiarse
por artículos de lujo. Por tanto, después de trastornar temporalmente los
precios del mercado, la subida general del tipo de salarios sólo conduciría a
una baja general de la cuota de ganancia, sin introducir ningún cambio
permanente en los precios de las mercancías.
Reducido a su forma abstracta, el argumento del ciudadano Weston se
traduciría en lo siguiente: todo aumento de la demanda se opera siempre sobre
la base de un volumen dado de producción. Por tanto, no puede hacer aumentar
nunca la oferta de ¿os artículos apetecidos, sino solamente hacer subir su precio
en dinero. Ahora bien, la más común observación demuestra que, en algunos
casos, el aumento de la demanda no altera para nada los precios de las
mercancías, y que en otros casos provoca un alza pasajera de los precios del
mercado, a la que sigue un aumento de la oferta, seguido a su vez por la baja
de los precios hasta su nivel primitivo, y en muchos casos por debajo de él. El
que el aumento de la demanda obedezca al alza de los salarios o a otra causa
cualquiera, no altera para nada los términos del problema. Desde el punto de
vista del ciudadano Weston, tan difícil resulta explicarse el fenómeno general
como el que se revela bajo las circunstancias excepcionales de una subida de
salarios. Por tanto, su argumento no ha demostrado nada en cuanto al objeto que
nos ocupa. Sólo pone de manifiesto su perplejidad ante las leyes por virtud de
las cuales una mayor demanda provoca una mayor oferta y no un alza definitiva
de los precios del mercado.
CUESTIONARIO
1
|
¿Qué ocurre con el salario y la producción cuando aumentado la
demanda?
|
2
|
¿de qué se trata la conferencia del ciudadano Weston? explica
|
3
|
¿Qué pasaría si subiera el salario y no hay aumento en la demanda?
|
4
|
¿a qué se refieres cuando si una sopera contiene una determinada cantidad de sopa, destinada a
determinado número de personas, la cantidad de sopa no aumentará porque
aumente el tamaño de las cucharas.?
|
5
|
¿ qué conclusión llega usted con la conferencia?
|
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








